Dos formas de enfrentar un mismo problema

Caminos hay muchos, cada quien transita el que mejor le parezca, o el que le resulte viable, de acuerdo a sus recursos, especialmente en lo concerniente al tiempo y a la factibilidad económica. Lo cierto, es que, independientemente de la situación de cada quien, lo mejor es conocer algunas alternativas para tomar las decisiones correspondientes con la mayor cantidad de información posible.

Quienes tenemos vehículos todoterreno y que nos gustan las aventuras sabemos que, aunque nos atraiga de cierta manera el peligro, buscamos la mayor cantidad de datos que estén a nuestro alcance antes de lanzarnos a una experiencia determinada, todo ello con el objeto de mitigar los riesgos y medir si realmente tenemos posibilidades de salir airosos de la misma.

De igual forma toca analizar la situación cuando el 4×4 empieza a desencadenar una serie de fallas. Para nadie es un secreto el esfuerzo que realizan esta máquinas para complacernos, en esos caprichos que demandan en gran medida de sus sistemas, por lo cual, terminan por gastarse o deteriorarse. Es un precio que se tiene que pagar por el placer de vivir tantas aventuras excitantes, recorriendo rutas, conociendo poblados, compitiendo con otros que tienen gustos afines, etc.

Dos opciones válidas

Aquí estamos para buscar soluciones, porque subrayar el problema solo nos puede aumentar el estrés. Cuando el vehículo se rompe y las averías son significativas, es decir, reparar implica un desembolso de dinero considerable, especialmente si involucra una cantidad de repuestos, y éstos son caros, nuestra mirada se puede volcar a los desguaces.

Este tipo de negocios nos ofrecen dos opciones a saber:

  • Venta de repuestos de calidad a precios muy económicos. Los desguaces, como muchos saben, comercializan piezas de segunda mano, pero no tal cual la extraen de sus coches de origen, sino que las someten a un proceso de análisis y pruebas para determinar si están absolutamente aptas para ser utilizadas por nuevos usuarios.

Es probable que algunas no sean recuperables y deban tenerse como chatarras, pero otras, con mínimos arreglos, estarán de vuelta en las vías, haciendo que el vehículo receptor funcione adecuadamente. Prueba de ello, es que, si el desguace es confiable, les dará garantía a sus clientes.

  • Compra del vehículo averiado. Si definitivamente el daño es muy grande, y no conviene repararlo, aún usado piezas económicas, puede pensar en venderlo, tal y como está. Hay desguaces que tasan muy bien y ofrecen otros servicios adicionales, como hacerse cargo de los trámites para darle de baja.

Cualquiera sea la mejor alternativa para cada quien, lo ideal es precisar desguaces todoterreno.