Los desguaces agricolas tambien existen

Ya metidos de lleno en el año 2017 pensamos por supuesto que estamos inmersos en el futuro más inmediato, con internet de por medio que cada día nos ofrece muchos más adelantos, televisiones que cada día son mejores, videoconsolas para los más pequeños y no tan pequeños donde sus juegos parecen reales, y así un sinfín de cosas que cada vez vemos más futuristas  y que conviven cada vez más con nosotros. Por supuesto los que somos ya un poco más mayores vemos como hemos pasado de un paso agigantado a todo este tipo de modernidades pero siempre con los pies en el suelo porque todavía nuestros padres y abuelos desde luego no están hechos a este tipo de cosas. Aunque es verdad que cada día podemos ver a más abuelillos con móviles que saben utilizar perfectamente y que sus hijos les han comprado para tenerlos un poco más controlados y precisamente el otro día hablaba yo de este tema con unos amigos de mi abuela que ven todo esto con otros ojos diferentes a nosotros.

Es normal ellos han vivido de otra manera, el uso del teléfono móvil era impensable, ellos solo han sabido trabajar en el campo y si hoy en día le dices a un chico joven de trabajar en el campo no sabe ni lo que le estás diciendo. Recuerdo que me decían con gran pena porque lo notaba en sus palabras, que estamos acobardando a los niños, haciéndolos ser de una manera muy rara me decía, tan solo los estamos acostumbrando a estar todo el día estudiando y en realidad de la vida no les enseñamos nada, en un futuro esos niños no sabrán hacer la O con un canuto, este último comentario me hizo especial gracia viniendo de una persona con más de ochenta años.

En realidad lo que me querían decir es que hoy en día si conocemos por ejemplo lo que es un desguace agricola industrial (a los jóvenes se refería) es porque igual lo ven en la televisión o simplemente lo han escuchado de pasada, pero sinceramente no saben ni lo que son ni para que se utilizan. En principio creo que no le faltaba razón, después de reflexionar un tiempo sobre sus palabras he llegado a la conclusión de lo que en realidad me quería decir, y es que a pesar de todas las modernidades que podamos tener, jamás debemos olvidar nuestras raíces y de dónde venimos realmente.