Mas vale enfrentar con refranes

Te ha pasado que hay personas que tienen actitudes o comportamientos inapropiados y que quisieras decirles algo pero no te atreves a confrontarlas directamente? Pues hay una manera discreta de transmitir el mensaje que aplique y es a través de los refranes. Algunos son bastante directos, pero otros tantos disimulan en gran medida el tema que se pretende tratar.

La explicación del mensaje subliminal que poseen los refranes es que se formulan a base de la observación del comportamiento típico de las personas, pero que se disfrazan con símiles, metáforas, palabras jocosas, entre otros recursos lingüísticos. Estos dichos son tan exitosos y resultan tan oportunos que se han logrado mantener a lo largo de muchos años, tanto que son considerados parte de la cultura y las tradiciones de los pueblos.

A continuación, algunos de los refranes que son útiles para enfrentar a alguien de una manera sutil:

  • “Algo ajeno no hace heredero”: ¿a quién no le ha ocurrido que sospecha de alguien que se está adueñando de ciertas cosas que no le pertenecen, pero quizá no se tenga la certeza?, por lo tanto, no se puede establecer una acusación como tal, sin embargo, sí podemos decirles un refrán como este y hacerles ver de que algo sabemos de ese mal obrar, con lo que probablemente desistan.
  • “Alcanza quien no cansa”: este proverbio aplica muy bien cuando una persona nos está pidiendo algo, pero insiste mucho y nos colma la paciencia, entonces qué mejor forma de decirles que nos deje en paz que pronunciando esa frase. Si tiene algo de sabiduría comprenderá que si quiere alcanzar lo que requiere debe dejar de insistir con vehemencia.
  • “En boca cerrada no entran moscas”: si una persona está hablando más de lo apropiado y está a punto de cometer una imprudencia muy grande, y queremos hacérselo saber para que se detenga, con indicarle esa advertencia debería caer en cuenta que lo mejor es que guarde silencio.
  • “A caballo regalado no le mires el diente”: es una buena manera de aconsejar, sobre todo a los niños, que sean agradecidos con lo que reciben, aún si no era lo que esperaban o no es compatible con sus gustos. Seguramente quien da el obsequio lo hace con buenas intenciones, por lo tanto, estaría muy mal hacerles algún desaire.

Como ves, resultan ideales en muchas ocasiones y para diversas circunstancias, en las cuales hablar directamente no sea lo más conveniente.